La Morena es un comedor del barrio Quintas, ubicado en el Pasaje 1804 4384 (Rouillon al 4300) y lo que sobra son necesidades. Rosa de los Santos, madre de once hijos, está a cargo hace cuatro años del lugar y cada fin de semana le da de comer a más de 230 pibes. Mañana, desde las 10, se hará una bicicleteada desde bulevar Oroño y Cochabamba hasta el río y se venderá un bono contribución de 10 pesos, y luego se sortearán entre los asistentes distintos productos que se obtuvieron mediante donaciones. “Lo recaudado será para techar el patio de mi casa y así poder tener más espacio para darle de comer a los chicos”, explicó Rosa, quien tiene como objetivo dar de comer todos los días para cuando los chicos comiencen las clases.
Cinco de sus hijas y cincos vecinas ayudan en la tarea a esta mujer que sabe lo que “es no tener para comer” ni un pedazo de pan. “Hay vecinos que me dicen cómo es que hago comida rica, por qué no les doy polenta y guiso nomás…yo no soy así. Hago todo lo más rico y sabroso que puedo para ellos”, agregó Rosa. Admite que muchas veces llegan al comedor chicos “con un Tupper” y a la media hora están de vuelta porque la comida se la comió el papá. “Por eso prefiero tener un horario y que sólo vengan los pibes; también les damos de comer a unos muchachos mayores con algún tipo de discapacidad”, señaló.
Para ampliar el comedor y levantar las paredes y colocar el techo, Rosa cuenta con un grupo de jóvenes que gestiona las donaciones. Sin embargo, la más importante llegó de la mano de Carlos Olaya, quien se contactó con el Banco de Alimentos Rosario (BAR), cuya tarea es brindar un servicio orientado al recupero y solicitud de donaciones de alimentos, almacenamiento, clasificación y posterior distribución a centros asistenciales. “La organización permite auditar el destino y forma de entrega de los alimentos a los beneficiarios, como el caso de La Morena, que hace un par de semanas está registrado”, explicó Olaya, quien describió que BAR vende a un precio mínimo los alimentos; por ejemplo, el kilo de arroz a 40 centavos.
El comedor de Rosa recibe además 1.760 pesos por parte de la Municipalidad, y con eso hacen “malabares”. Para llegar a La Morena hay que ir por Rouillon hasta donde termina el pavimento, en la calle Maradona, después hay que encontrar el Pasaje 1804, pero siempre hay gente en las esquinas dispuesta a señalar dónde queda lo de Rosa. “Ella es muy querida y respetada por los vecinos. Saben de su bondad y predisposición para dar una mano. Cuando podamos cumplir el sueño de techar y agrandar el comedor queremos que además, en las horas libres, en el predio se puedan hacer talleres. Incluso vinieron maestras que han ofrecido su tiempo para darle apoyo escolar a los chicos”, agregó Olaya, uno de sus colaboradores.
Sobre la calle, una enorme cuba de Aguas Santafesinas abastece de agua potable a los vecinos que con paciencia hacen colas con tachos, bajo la sombra de un paraíso. “Con estos calores hubo unos días que el camión del agua no vino y se complicó, me agarró el fin de semana sin una gota y había que cocinar. Tuve que traer agua de otro barrio. No es fácil, lo mismo que con el gas, que hay que comprar las garrafas porque a esta zona la red no llega,” explicó Rosa.
Hace un par de semanas comenzaron a llegar los alimentos comprados al BAR, cuando apareció la camioneta repleta de cajas, Rosa se emocionó hasta las lágrimas. “Podemos darle buena alimentación a los chicos, busco la variedad: pollo al horno con puré o ensaladas, empanadas, canelones, hamburguesas, casuelas de mondongo, guisos de fideos o de arroz, lentejas, pizzas caseras… Hasta hubo alguna vecina que me criticó lo rico que les hago la comida, ¿cómo no voy a dar lo mejor si puedo? Hace cuatro años, cuando comencé con una copa de leche, los chicos se fueron sumando y cuando me di cuenta eran cien; hoy ya son más de 230, por eso necesitamos la ayuda para ampliar, conseguir los materiales. Los chicos se están moviendo muy bien para eso”, agradeció la mujer, quien también cuenta con los bolsones que le envía el pastor Norberto Carlini. “Todo suma”, resume.
Olaya es uno de los 22 integrantes del grupo Serfers. “Compartimos el compromiso de superarnos y construir una realidad mejor para nosotros y el mundo que nos rodea, por eso nos involucramos para acondicionar el comedor La Morena”, dijo.
“Con el dinero que Rosa recibe de la Municipalidad debería alcanzar para dos comidas por mes. A pesar de esta adversidad, con esfuerzo y amor, se están logrando aproximadamente tres comidas a la semana. Nuestra misión es transformar este comedor para brindarles a los chicos un espacio digno donde compartir un almuerzo todos los días, para eso requerimos de la colaboración de la gente, haciendo saber que en este desafío, el comedor necesita aporte voluntario de dinero, material o servicios con el fin de adquirir los elementos y reformar el establecimiento; para ello, los interesados se pueden contactar vía mail a donacioneslamorena@gmail.com”, explicó Olaya.