La voz expuesta en primer plano

Fuente: elciudadano | Fecha: 2018-01-12

Si de música se habla, el año pasado Rosario tuvo varios protagonistas, y uno de ellos fue Fito Páez. Primero, durante septiembre, colmó la capacidad del Auditorio Fundación Astengo tres veces; después presentó su último disco, Ciudad liberada, en la plaza San Martín y posteriormente, esa noche y de sorpresa, en La Sala de las Artes. En los conciertos en el Astengo, Fito mostró su lado más generoso invitando como anfitrión a varios artistas a acompañarlo, entre ellos al gran Jubany, la sorpresa de Mario Rovere, uno de los mozos del Sunderland y pianista, y Nacho Arigós, que sorprendió a los presentes con una hermosa versión del tango “Grisel” a dúo con el maestro local. De hecho, la voz de Arigós tiene reminiscencias del Flaco Spinetta. Y su carrera, una gran ligazón con Fito Páez.

Cuando Ignacio Arigós tocó sus primeros acordes en la guitarra, su papá, un trabajador del campo y confeso melómano, le pasó partituras de Almendra para que las recree. “Me marcó el viejo”, dice Nacho. Sus padres son porteños aunque viven en Rosario y cuando él terminó la secundaria, no dudó en irse a estudiar a la Capital. La carrera de composición musical lo llevó y el trabajo como docente lo hizo echar raíces. Igual, Nacho no deja de venir a Rosario a tocar: cada tanto programa alguna fecha con algún amigo de acá, como Fabián Gallardo o Evelina Sanzo.

En los 15 años que lleva radicado en Buenos Aires, editó ocho discos. El último acaba de salir y se titula Es ahora.

Su impronta al cantar recuerda la voz del Flaco, claramente, una de sus primeras influencias musicales. “Es el artista de este país para mí, como músico y por su postura de vida. Me gusta y, es verdad, mis timbres son parecidos, son voces de tenor, hay una confluencia”, reconoce Arigós en una charla con El Ciudadano.

Ese fue el comienzo y después vino Rodolfo: “Cuando dejé un poco de escuchar a Luis vino Rodolfo, Fito, que era una música más contemporánea; iba escuchando los discos a medida que los sacaba. Empecé escuchando Ey!, Tercer mundo y El amor después del amor. Fui a Vélez. Hizo tres Vélez en el 93, fui a uno y también me marcó para siempre”, relata.

“Después, Luis volvió más de grande, tiene tantos discos, tanta información que entró para siempre. También están The Beatles, y toqué bastante en power trío, con influencias de Hendrix. Todo eso tiene mi música sumado al hardrock, jazz y folclore; me gustan todas las músicas que están bien hechas”, expresa.

Cerrar el círculo mágico

“Mi relación con Fito se inició cuando hice un disco que se llama Flotando en neutro en el que grabé un tema inédito de él que iba a entrar en su primer disco, Del 63. El tema es una zamba y como no querían –por lo que me contaron– un corte de folclore en el primer disco, quedó afuera. En ese disco todos los temas tienen una impronta de pop rock canción. Grabé la zamba “Viajes”. Y él la escucho. No sé quién se la paso. Y por esa canción nos contactamos. Él estaba haciendo los shows 30 años de Giros y me invitó a los ensayos, pegamos una buena relación, tal es así que el año pasado hice los 30 años de La la la en Rosario. Porque es un disco que no se presentó acá”, rememora el músico. Y recuerda el por qué: “Ese fue un año lindo para Rodolfo porque graba con Spinetta y también con Caetano Veloso, pero ese fin de año matan a su abuela y a su tía abuela. Entonces la gira que iban a hacer quedó trunca. Creo que lo tocó en Buenos Aires y una vez en Mar del Plata”.

Poco antes de que Arigós recree La la la en Rosario, Fito se enteró. “Le gustó la idea”, dice. “Entonces hubo una intervención. A la misma hora del show, él estaba tocando en Miami, entonces, en un momento, me llamó por teléfono para que cantemos juntos, yo para allá y el acá. Cantamos «Hay otra canción», que es el único tema que está hecho por Spinetta y por él”, recuerda con nostalgia.

Este año, Fito hizo cuatro shows en el Fundación Astengo. “Fue una experiencia hermosa porque estás al lado de un músico tremendo, de mucha trayectoria. Es uno de los grandes. Lo escuché desde siempre, así que estar cantando en escena con él cierra una especie de círculo mágico”, expresa.

El momento “Es ahora”

Cuando habla de sus temas, Arigós no recuerda cuándo empezó a componer. “Escribo desde siempre”, dice. Y piensa: “Desde los 15 podría decir”.

El nuevo disco tiene un total de siete canciones, cuatro con su firma, una inédita de Fito y una de Spinetta,  que tampoco fue grabada. “También hay un tema de un músico de Japón que me gusta mucho Ryichi Sakamoto, que hizo la música de varias películas, Chatrán, por ejemplo”, cuenta.

“Nueva Luna, Mundo Arjo” es un tema que Spinetta tocaba en vivo, pero que no grabó. “Es una zamba digital con muchos teclados, hice una versión también con muchos teclados y batas electrónicas. El tema tiene como invitado a Franco Luciani”, adelanta.

El nuevo disco sigue la línea musical de sus composiciones anteriores: el rock, el pop. “Siempre con las armonías que derivan del jazz”, aclara. “Me gusta mucho la música desde lo complejo aunque también me gusta lo simple. Un poco va por la elaboración musical hasta el fondo, en capas y con gran cantidad de instrumentos”, puntualiza.

En cuanto a las letras, Arigós cuenta historias, describe buenos y malos momentos.  “Siempre tienen que ver más con las personas que con la poesía. Contando historias de amor, odio, drama, felicidad. Algunas son cosas que me pasan y otras que imagino. En este disco (Es Ahora) hay muchas cosas que me pasaron (risas), las publiqué como una especie de catarsis”, concluye.